Efemérides II

Esto no es oficialmente una nota. Es sólo una cuenta que llevo en la imaginación para acordarme de cada vez que pasa un año-blog. El tiempo dedicado a escribir no puede medirse con el calendario, porque resulta, cuando menos, impreciso. Concretamente en mi caso, el paso del tiempo depende del tema que aborde, de lo que me cueste redondear una nota, de lo jodido que me pueda resultar hallar esa frase que desconozco, pero que reconoceré en cuanto la vea y, sobre todo, de esos períodos de sequía, que aunque a veces resulten una simple semana, pueden darme la sensación de meses.

Hay notas que salen de un tirón, a partir de una idea que se me presenta desnuda en la mañana. Otras, como las series de Cristina, pasan meses merodeando por allí, hasta que un buen día te la tienes que sacar de los dedos, porque producen en éstos el mismo efecto del algodón de azúcar.

Lo cierto es que sigo divirtiéndome mucho mientras escribo estas notas para nosotros. Ha sido un buen año. Escribir sigue siendo una necesidad personal y estas notas no poseen mayor pretensión que compartir las inquietudes que, por no hablar muy bien, prefiero poner por escrito.

Todo lo anterior era para que esta línea no quedara tan sola: Una vez más, gracias por pasar por aquí.

El Cartero.

Agujetas Emocionales

La primera vez que me emocioné al escuchar un himno nacional que no fuese el de mi país, corresponde a un veinticuatro de agosto de dos mil tres. Fernando Alonso estaba en el cajón central del podio, luego de una carrera impecable en el Circuito Hungaroring en Hungría: Su primer triunfo en Fórmula Uno.

Aunque hoy no hubo himno, me he vuelto a emocionar. Porque soy fácil de lágrima y proclive a la carne de gallina cuando el esfuerzo y la perseverancia se asocian con el éxito. Después de veintiún años de trayectoria deportiva El Nano ha hecho cima. Es el nuevo campeón mundial del más fabuloso de los deportes de estrategia, casi el único que combina todas las cualidades de los que requieren esfuerzo físico y trabajo en equipo, con las capacidades mentales del ser humano para crear e innovar a través de la más alta tecnología.

A veces pienso que la efímera fotografía y la celebración opacan el camino de todo triunfo, sobre todo en el ámbito deportivo. Por esa razón creo que no existe un Reality Show sobre deportistas, porque el esfuerzo y la búsqueda a pulso de la excelencia, por estos días, ya no vende. La rutina de entrenamientos, de intentarlo una y otra vez hasta dominar una técnica, resulta tremendamente aburrida.

Así, los que nos sentimos motivados por el “detrás de las cámaras” del triunfo nos terminamos convirtiendo en fanáticos, muchos más allá de simples espectadores.

Me he preguntado muchas veces de dónde viene esa rara necesidad de admirar a otros o de ser un entusiasta seguidor de los triunfos (y derrotas) ajenas. La respuesta que más me convence es que es un medio de la propia naturaleza para ejercitar emociones y experimentar, a través de unos cuantos elegidos, la euforia o la decepción en magnitudes usualmente vetadas para la mayoría.

Por eso, desde lo más profundo de mi corazón, Gracias Fernando por la oportunidad de ver, seguir y experimentar, a través de tu esfuerzo, un ejercicio sincero que me ha dejado con esa sensación de satisfacción que a veces llamo, agujetas emocionales.

¡Eres el más Grande!

– – – –
Agujeta: 8. f. pl. Molestias dolorosas que pueden sentirse en los músculos algún tiempo después de realizar un esfuerzo no habitual y reiterado.

Histórico sobre Fernando:
Gracias Fernando Alonso – 2003
Thanks Again! – 2004
Sobre la existencia de Dios y otros misterios – 2005

Estado de Bienestar

El estado de bienestar implantado en Europa luego de la segunda guerra mundial está resultando insostenible ya para algunos países. Paradójicamente por causas propiciadas por ese mismo modelo. Hace bastante que quería escribir sobre el tema, pero no hallaba la forma de ejemplificar claramente la idea principal que quería abordar, y era cómo las distintas idiosincrasias y la cultura política de los pueblos reaccionarían ante el amargo reto de renunciar a, esencialmente, la comodidad de la certidumbre.

Hace unos días, hojeando un especial sobre las elecciones Alemanas publicado en El País (España), encontré una clarificadora comparativa. En el primero de los extractos que reproduzco a continuación, figuran parte de las palabras empleadas por el presidente federal de Alemania, Horst Köhler, en el discurso ofrecido tras anunciar el llamado a elecciones anticipadas.

Nuestro país se encuentra ante ingentes tareas. Está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos. Millones de personas están en paro (sin empleo), algunas desde hace años. Los presupuestos del gobierno federal y de los estados federados se encuentran en una situación crítica como nunca antes. El ordenamiento federal vigente está superado. Tenemos muy pocos hijos y somos cada vez más viejos. Tenemos que consolidarnos a escala mundial frente a una fuerte competencia. En esta seria situación, nuestro país necesita un gobierno que pueda perseguir sus objetivos con insistencia y constancia.

Un mes después, Ralf Gustav Dahrendorf, un sociólogo de origen alemán, pero miembro de la Cámara de los Lores en el Reino Unido, parafraseaba el mismo discurso del presidente Alemán, partiendo del principio de que la crítica situación la presentase el Reino Unido.

Decía el hombre que Tony Blair prepararía un mensaje para la Reina, poco menos que así:

Nuestro país se enfrenta a ingentes tareas. Nuestro futuro y el de nuestros hijos están en nuestras manos. Las transformaciones del mundo laboral suponen un desafío a nuestra fantasía. El gobierno puede y ayudará a aquellos que no puedan ayudarse a sí mismos, pero no cargaremos a nuestros hijos con deudas para proporcionarnos a nosotros una vida cómoda.

Quedan más o menos ilustradas las reacciones sobre las que quería aburrirles un rato. Es que lo dicho, un discurso vale más que mil palabras.